Cargando...

La fiera

La fiera no anda a cuatro patas, ni emite sonidos extraños.
Es él o ella.
Un ser que desoye el lamento de los despojados.

Tiene nombre.
Cuando despiertas, y abres los ojos al mundo, está al acecho desde antes.

Es implacable.
Rompe todo asomo de esperanza.

Se adueña de los recursos necesarios para la supervivencia de personas a las que ni mira ni tiene en consideración.

Se vanagloria de su hazaña, alzando el gesto en su soberbia arropada en sus creencias.

Es el ser despreciable que corona su estirpe con blasones.

Es el amo del mundo.
Enriqueciendo sus arcas sobradas, sólo por afán de totalitarismo y poder absoluto.

Está siempre al acecho.

Lo mejor que puede sucedernos es que pase de largo.

Los tiempos van pasando, pero su especie se perpetúa porque acapara lo que de la tierra es de todos.

Sus ojos se miran a sí mismo.

No te ve.
Sólo eres un obstáculo o utilitarismo a su servicio.

Deberías prevenirte de su engaño.

Se disfraza y engaña porque sabe que los humanos valoran la palabra.

La enmascara o la da sin atenerse a lo que de ella debería responder.

Niega lo evidente y usa un lenguaje confuso en que te enreda.

Desde su cuna, recibe instrucción de excelencia para sacar provecho de quienes tiene a su alrededor.

Es alimaña.

Se instala en el poder escalando sobre las cabezas de los más débiles o desinteresados.

Juega a su favor.
Te miente, sacándote lo que tienes.

Usa la ley y la norma para romperte las piernas.

Es heredera de los de antaño prohombres que ganaron ese sitio en batallas de sangre.

Organiza un mercado del que saca provecho y te cobra rendimiento.

Tu trabajo llena sus arcas.

Primero te quita.
Después te regala migajas de lo que te pertenecía.

Negocia las normas de juego entre sus semejantes, dejándote desvalido ante la ley, y en precario.

Tiene nombre.

Tú y yo pensamos hoy en uno, mañana en otro.

Siempre tenemos su sombra sobre nosotros, como espada de Damocles.

He dado el paso, y voy a publicar.

Estoy revisando el texto.

Tengo la sensación de dejarme muchas cosas, pero tendré que darle paso.

Volveré a leerlo, para ver si cazo alguna.

En el 2006, empecé con los blogs.

Ha sido un paseo muy agradable, y motivador.

Tras el fallecimiento de mi madre, he tomado la decisión de publicar la novela de fantasía que le leía, mientras la iba escribiendo.

Eso ocurría el verano del 2007.

En su honor, publico.

Revisando, redescubro mis propias letras. Las que en ese tiempo tracé sobre papel, y pasé a blog.

Estoy lejos de ellas, pero un día fueron mías.

Pienso que ese sea el primero de los libros que voy a publicar.

Nada espero de ello, pero lo voy a hacer, para dejar mis textos en soporte cerrado.

Los blogs, han sido el tapiz en que he ido desarrollando una urdimbre, que pide tomar forma.

Las intenciones, tarde o temprano se llevan a cabo.

Viví una actividad comunicativa en este, y otros entornos, que me llevó a escribir sistemáticamente.

Abordé distintos estilos.

A veces, mis letras saltan en versos.

En otras ocasiones, son relatos cortos.

Novelar es algo que he hecho en alguna ocasión, no por intención previa, sino, porque el texto lo ha requerido así. A ello le denomino narrativa de largo recorrido.
Se abre el telón, para la función.

La vida es el teatro del que somos actores.

Un guión nos conduce por él.
Somos artífices y actores a la vez.
Toca tomar la palabra y hacer del monólogo reivindicativo acción.


La voz del silencio.

Es la de esa mujer que intenta alimentarse y dar de comer a todos los que acoge en su casa.
Es la de ese joven que no trabaja y no pasa de ser estudiante, acumulando carreras sin futuro.
Es la de los orillados porque no son de utilidad para el mercado de los que tienen en su punto de mira la ganancia a cualquier precio.
Es la de aquellos que, por una u otra razón, se abstienen de dar su opinión y manifestar su desacuerdo porque nadie escucha su voz.
Es la del desencanto de quienes dejan de participar en los movimientos sociales porque la esperanza de una vida mejor se coló por el desagüe.
Susi, no me das tu voz para seguir.
Ya sé que soy yo quien te trajo, pero no puedo hacer trampa.
Mientras no surjas de mis entrañas, no sabré a que atenerme contigo.
No puedo cerrar el ciclo.
No sé si escuchas mis latidos.
Paso por el camino del duelo, deshilando y ovillando.
Sueños recrean su presencia perdida.
Es posible que deba vivirlo en ellos.
Tú sabrías.
Pasaste por esa pérdidas.
Así evolucionaste en esa novela que por estar en futuro no puedo cerrar.
¿Quién me mandaría a mí meterme en ese berenjenal?
Longeva te haces.
Tanto que no sé en que momento terminarás tu transitar en estos bucles de lo imaginado.
A través de ti vivo y veo lo que en otro tiempo ni intuí.
Se van.
Es así.
Y queda esperar.
Tú enunciaste, en ese tiempo narrado, esa verdad.
Esperar a que el ciclo cierre y nos lleve a un no espacio y no tiempo en el que no hay identidad.
Que todo es mentira, me dejó mi mamá esa verdad.
Nos inventamos cada uno de los tiempos en que estamos en esta no realidad.
Seguimos guiones marcados y apuntalados por circunstancias de las que somos artífices no individuales, sino colectivos.
Pertenencia es nuestro sino.
Hay fuerzas que quieren forzar un sólo constructo de realidad.
Hay es dado luchar y no dejarse homogeneizar.
Miro la fotografía que colgué en mi blog, y siento el escalofrío y angosto nudo en el estómago.
En ella, mamá estaba maravillosa.
El verano prometía.
La había encontrado muy segura de sí y animada.
Ella, como yo, renacía con la tierra.
El invierno siempre era su dificultad.
La tenía encerrada en casa.
No podía moverse mucho rato y debía sentarse en algún banco.
Con el frío eso era imposible.
Pasaba largos días encerrada en casa.
Paseando por ella y por la galería.
Cuando estábamos juntas, se animaba.
Ese día jugó con el abanico.
Suerte que le hice fotos, porque nunca más volvió a sentir ese alborozo.
Tirando del hilo se hace el ovillo.
En una madeja, para tricotar, se debe ovillar.
Lo que se hace en estos entornos es similar.
Poner orden a madejas de distinto calado.
Según me es dado.
Poesía.
Información.
Opinión.
Arte.
Emoción.

Todo ello crea un basto tapiz en que las piezas llevan a movilizar el pensamiento creativo.

Una palabra.
Un verso.
Una imagen.
Un lienzo.

Compartir.
Sentir.
Vivir.

¿Quién dijo que virtual no es real?

¿Es acaso mi latir sombra de un no existir?

Amistad.
Compañerismo.
Complicidad.

Por aquí la compañía es real.

A distinto grado y nivel.

No es lo mismo encontrar imágenes de Yago, nuestro peque, que las de uno anónimo
Pero la empatía anuda el sentido de lo apercibido.

Una risa contagiosa.
Una lágrima escondida.
Un gesto.

Todo ello me trae y me lleva, entre toque de ratón y pálpito de teclado.

Aquí vengo y dejo retazos de emoción y sentimiento.
Mamá lavó los pañales que me puso.
A ella le pusimos los de usar y tirar.
No aceptaba no controlar.
Esa fue una de las razones que le llevaron a caer tantas veces. Quería llegar a tiempo y mantenerlo seco.
En muchos momentos conseguía su objetivo y eso le hacía exclamar, que no necesitaba a nadie, que ella se valía.
No quería que le vistieran o desvistieran.
Sólo a mí me lo permitía.
Cuando en el hospital se vio incapaz de valerse, se desmoralizó tanto que cambió su actitud.
No sentí esa frustración.
La animé a superarlo y recobrarse.
Ella sabía que no lo conseguiría. Que había llegado a puerto.
Yo, hasta el último momento, confié.
Ella no.
Se despidió.
Lo acepté.
Mis sueños, hoy, me han colocado en la situación que no se da, en ese tiempo en que nuestros enfermos no se valen y se alarga todo.
A su hermano, mi tío Manolo, lo tuvimos casi dos años cruzado en la cama.
A veces, resbalaban silenciosas lágrimas por su cara.
¿De qué sirve tanto medicamento y atención hospitalaria, ni no se salva lo que se quiere salvar?
Cerrar el ciclo sin mucho tiempo en la espera, es de desear.